Bienvenida07.14.20

Masonería mixta adogmática madrileña

Querido/a internauta bienvenida a nuestra web.

Posiblemente te ha llevado hasta aquí TU BÚSQUEDA la curiosidad y la inquietud de que el mundo puede ser de otra manera, un lugar más justo y más igualitario para todos los seres humanos.

Más ético, más honesto e íntegro, en el que cabemos todas y todos, condición básica de la felicidad que le es posible conseguir a los seres humanos, con solidaridad y fraternidad.

Somos LIBERTAD, una logia de Madrid perteneciente a la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain, en la que trabajamos juntos mujeres y hombres por el progreso de la humanidad.

¿Por quién está formada una Logia? Está formada por un conjunto de personas honestas y adogmáticas que, con inquietudes personales y tolerancia, buscan la verdad a través del conocimiento en libertad, para la construcción de un pensamiento que ayude a mejorar a los individuos y lleve a la humanidad hacia un mundo más armónico.

Trabajamos por conseguir la justicia social, en plano de igualdad, mujeres y hombres en una humanidad fraternalmente organizada.

¿Qué hacemos para mejorar el mundo? Para mejorar el mundo empezamos por intentar mejorarnos a nosotros mismos, ser mejores personas cada día. Nuestra finalidad no es ser perfectos, lo importante es desarrollarnos como seres humanos y hacerlo al beneficio de la humanidad.

Este trabajo lo desarrollamos en nuestras reuniones quincenales, los martes por la tarde, en un lugar de Madrid, mediante el análisis simbólico y el desarrollo de trabajos filosóficos.

Gracias por visitarnos y si necesitas más información puedes ponerte en contacto con nosotros desde el formulario de CONTACTO.

El odio en tiempos de pandemia: al de otra provincia, al de otro barrio, al de otro país.11.13.20

Hablar sobre “odio”, entendido en el contexto actual, lo definimos como intolerancia, más aún, como sinónimo de no aceptación del otro. Entonces, ¿es diferente este sentimiento en tiempos de pandemia, al que podamos haber sentido en otros momentos? Es posible que seamos xenófobos, homófobos y muchas otras fobias. Cuál es la nuestra y en qué grado las tenemos cada uno de nosotros, depende de nuestra historia personal, el lugar donde vivimos, en qué trabajamos, con quién nos relacionamos.

Es muy probable que, en tiempos de pandemia, tal vez por el miedo a que la enfermedad nos roce muy de cerca, estos sentimientos, en muchos casos, se agravan. La situación nos ha descolocado a todos y nuestra mente está luchando por adaptarse a una nueva convivencia, donde el intercambio de ideas es menor, a fuerza de no poder vernos. En estos tiempos perdemos espejos en el que reflejarnos ya que los otros, al no estar, dejan de devolvernos imágenes de cómo somos en nuestro interior.

Los medios de comunicación se mueven no sólo con la intención de transmitir lo que sucede, sino también por poderes económicos y filias políticas, intentando crear opinión. Hacer consciente los intentos de manipulación, utilizando el cincel del discernimiento, golpeado con el mazo de la constancia, nos ayudará a poder quedarnos con la idea que consideremos más adecuada. De esa manera nos quitaremos los condicionamientos sociales y nos podremos enfrentar desnudos ante el espejo. ¿Y qué nos devuelve nuestra imagen?

El que odia al otro, se está odiando así mismo. El enemigo que creemos ver en otras personas se encuentra en nuestro interior. Es la parte que queremos acallar, odiando a ese otro que nos la recuerda porque se parece a nosotros. ¿Es este fenómeno psicológico un salvavidas de supervivencia? ¿Qué pasaría si nos reconociéramos en el otro y no nos gusta lo que vemos? ¿Nos aceptaríamos? ¿Decidiríamos modificar nuestra conducta?

Si la plomada significa la rectitud, para que cumpla su función de construir nuestro edificio verticalmente recto, nuestro pensamiento (parte por la que sujetamos la plomada extendida) ha de estar alineada con nuestro actos y palabras (el péndulo). Es decir, ser coherente en pensamientos, palabras y acciones. Deberemos mover “lo de arriba” para que sea igual que “lo de abajo”.

¿Sabéis qué significa el arquetipo de San Miguel Arcángel? Tiene una expresión plácida en la cara, empuñando una espada flamígera (símbolo del poder espiritual) en una mano y una balanza de la justicia en la otra. Pisa al dragón, lo sujeta, pero no lo mata con la espada, lo está “amenazando”. San Miguel reconoce que, si ÉL es luz, el dragón es SU propia sombra y que no lo puede matar, porque se mataría así mismo, pero lo conoce, sabe dónde está y lo controla.

En tiempos de pandemia y en tiempos de salud, ¿somos poseedores de esa espada flamígera?
¿Tenemos control sobre nuestro espíritu y estamos en verticalidad con nuestras acciones?
¿Controlamos al dragón, o es el dragón el que me controla a nosotros? ¿Somos capaces de
distanciarnos de nuestras certidumbres, ponerlas en duda, utilizando la balanza de la justicia?
¿Hay odio en nuestra sombra? ¿Estamos a gusto así? ¿Qué imagen nos devuelve el espejo
convertido en dragón? ¿Odiamos o aceptamos al otro, al de diferente, al de otra provincia, al de
otro barrio, al de otro país?

La respuesta que cada uno nos demos, será parte de “nuestra verdad”. Si no estamos cómodos con ella, pongámonos el mandil y elijamos las herramientas con las que nos es útil trabajar y a por ello.

Felicitación Solsticio Verano 202006.22.20

Que la Luz de la sabiduría nos guíe y pronto podamos entrelazar  nuestras manos como lo están nuestros corazones    

HAZLO POR TI, HAZLO POR TOD@S05.25.20

La Federación Española de El Derecho Humano mantiene suspendidos hasta nuevo aviso todos sus actos, reuniones y tenidas.

La humanidad se ha mostrado fuerte a lo largo de su historia en infinidad de ocasiones. Guerras, hambrunas, enfermedades… ninguna de ellas ha quebrantado las ganas del ser humano por progresar y siempre nos hemos levantado de ellas más preparados/as para el futuro. 


Es por ello que nuestra Orden no tienen la más mínima duda de que volveremos a hacerlo, pues el afán de toda sociedad humana es dejar un mundo mejor a las siguientes generaciones, construir un marco de convivencia ético y sostenible, edificar un edificio social sustentado en los principios fundamentales de libertad, igualdad y fraternidad… 


Son muchas las escenas de solidaridad que venimos viviendo desde que se decretó el estado de alarma en España. Igualmente sucede en otros países… Y a pesar de las malas noticias que tampoco faltan a diario, no podemos sino emocionarnos al comprobar cómo, a pesar de las tinieblas, siempre hay luz que ilumina el camino a seguir por todos/as nosotros/as. 


Así pues, desde nuestra Federación, queremos animar a todas aquellas personas que nos leen en este humilde boletín a actuar de forma solidaria en la medida de las posibilidades de cada cual. No se trata de salvar el mundo con nuestros actos, ni de ser ambiciosos/as en la tarea a acometer… Basta con pequeños gestos que, al igual que hacían los antiguos canteros piedra a piedra, ayuden a levantar pilares de esperanza. Una llamada telefónica a nuestros seres queridos, una pequeña ayuda a nuestros/as vecinos/as, un gesto amable a quien nos atiende cuando vamos a comprar, un aplauso en reconocimiento, el respeto a las pautas de contención sanitaria marcadas por las autoridades… En una palabra: CIVISMO. 

El ser humano es por naturaleza un ser social y lo estamos comprobando con las medidas de confinamiento. ¿Quién no se ha asomado a su balcón o a su ventana en busca de una mirada? En este mundo egoísta y competitivo en el que vivimos, nos hemos dado cuenta de que no somos nadie sin los/as demás… Y esta verdad la tenemos muy presente en Masonería, pues un/a masón/a es tal, no porque diga que lo es, sino porque así le reconocen sus hermanos/as. 
Reconozcámonos como hermanos/as y quedémonos en casa hasta que toda esta pesadilla se acabe, para que nos podamos volver a abrazar libres, en igualdad, y para que sigamos haciendo fuerte la cadena que nos une…

SALUD, FUERZA Y UNIÓN

Si quieres seguir leyendo más sobre este tema puedes visitar la web de la Federación Española de la Orden Masónica Mixta Internacional Le Droit Humain

Intervención de la Presidenta de la Federación española de El Derecho Humano en Bruselas11.22.13

ana valet en bruselas

Sr. Presidente de la Comisión Europea, Sr. Presidente del Consejo Europeo, Sr. Presidente del Parlamento Europeo. Señores y señoras representantes de las organizaciones filosóficas no confesionales de Europa.

Gracias por contar con nosotros en tan importante foro.

Para situar al ciudadano en el corazón, en el centro del proyecto europeo, es imprescindible que sus gestores estén convencidos de que ese es el lugar que, por derecho, merece. La dignidad humana es un valor superior a cualquier contingencia social y económica.

En el corazón del proyecto europeo tiene que haber sentimientos y principios, y no sólo números. Sentimientos de implicación de los ciudadanos que deben inducir formas de gobierno más participativas. Sentimientos de respeto hacia unos dirigentes que sintamos como “los mejores entre los iguales” y no como profesionales de políticas de partido. Líderes auténticos, y no representantes de grupos de presión, que devuelvan la esperanza de ser europeos.

Necesitamos sentir que la economía está al servicio de las personas. Una economía de rostro humano, sometida a nuestros parlamentos.

Muchos ciudadanos europeos recelamos de una globalización que da alas al dinero, pero mantiene murallas para los movimientos de personas, derechos y libertades. Es necesario rescatar el “pensamiento” europeo basado en el respeto y la defensa de los ciudadanos. Los discursos sirven poco ante tanta desigualdad y sufrimiento. Corresponde a todas las Instituciones Europeas transmitir a los ciudadanos la convicción de que su voz es oída y de que su trabajo es valioso para la construcción de esta catedral de la democracia que es Europa.

Cuando todo lo que parecía sólido se desmorona, es el momento de volver nuestra mirada al ancestral patrimonio intangible europeo, a los valores y principios que nos hicieron cuna de la democracia y la filosofía.

Europa ha sido y debe seguir siendo referente de los valores éticos de la humanidad.

La organización a la que represento, la Orden Masónica Mixta Internacional “Le Droit Humain” en España, basa su trabajo en tres pilares fundamentales: Igualdad, Libertad y Fraternidad. Principios que estuvieron presentes en la formación de la Unión Europea, que parece estén, si no olvidados, si sometidos a la exigencia de unas prioridades ilegítimas que los anulan.

Estamos convencidos de que alcanzar el progreso de la humanidad en nuestro proyecto europeo, es una construcción en la que todos somos necesarios y que encuentra en la pluralidad y en la diversidad su mayor riqueza. En momentos de crisis los movimientos disgregadores y egoístas pueden romper las grandes alianzas. Por esto, y ante el importante y preocupante avance del nacionalismo y del integrismo proponemos la creación de partidos europeos transnacionales con candidatos en listas abiertas.

A los ciudadanos se nos pide responsabilidad para afrontar la crisis y los retos que nacen en este tiempo de cambio, pero eso no será posible si no sentimos, en nuestros corazones, que somos parte de un proyecto colectivo no manipulado por fuerzas externas a los parlamentos.

Un proyecto solidario y fuerte. Con la fuerza que poseemos los ciudadanos……… ¡LIBRES!

Muchas gracias

Entrevista a Daniele Juette, Gran Maestre del Derecho Humano.03.03.11

 

“Queremos ser vistos con la naturalidad con la que se ve el trabajo de una ONG”

-¿Cómo se le ocurrió a usted ingresar en la masonería?

-Bueno, eso ocurrió hace 25 años, cuando yo era estudiante de Medicina, en Francia. Mi decisión partía de una intensa experiencia de militancia política. Buscaba, por un lado, un cierto acomodo espiritual, sentirme bien en un sentido profundo. Y, por otro, un ambiente de intercambio de ideas, de diálogo, en torno a determinados valores de búsqueda de la igualdad, de la justicia social, del respeto entre seres humanos; un ambiente que permitiese realmente la interlocución, el enriquecimiento personal en un contexto metódico y sereno.

-Cualquier persona podría defender su adhesión a los valores a los que usted se refiere. ¿Qué es, entonces, lo específico de la masonería? ¿El método?

-En cierto sentido, podría decirse que sí. Cuando se ingresa en la masonería, el aprendiz vive un tiempo de silencio, en realidad de escucha, de aprender a valorar el criterio de los demás. Todo el itinerario a través de los grados de la masonería se basa en el trabajo personal por eliminar las propias imperfecciones, por uno mismo y con la ayuda de los demás. Simbólicamente, nos vemos como una piedra que hay que pulir hasta que encaja en el muro del templo que se va construyendo.


-¿Cualquier persona, entonces, que comparta esos valores, puede formar parte de la masonería?

-Sí, aceptando algunas peculiaridades propias de cada orden masónica. Nuestra obediencia es la Masonería Mixta Internacional, que surgió en 1893 en Francia gracias al impulso de una mujer, Marie Deraismes, que fundó la Orden del Derecho Humano. Nosotros defendemos especialmente, además de los valores comunes de las demás sensibilidades masónicas, dos señas de identidad: la igualdad radical entre hombres y mujeres y la renuncia a exigirle a nadie la creencia en cualquier clase de dogma, incluido el deísmo que está en el centro de la masonería más tradicional.


-O sea, que se puede ser masón y católico, o evangélico, o musulmán, o agnóstico… Cómo ha cambiado el cuento, ¿no?

-Para el Derecho Humano, la conciencia de cada persona es sagrada y admitimos que cualquiera venga a la masonería con sus creencias, si las tiene, pero dejándolas en el ámbito privado. Eso que usted llama cuento forma parte de nuestra leyenda negra, hemos sido perseguidos históricamente por todos aquellos que no querían vivir en libertad, en igualdad, en fraternidad.

-Algún secreto sí que tendrán…

-Sí. Uno solo. El derecho de cada masón a decir si pertenece o no a la masonería. Por lo demás, somos organizaciones perfectamente legales, que defendemos nuestro derecho a la privacidad, pero no el secretismo. Queremos ser vistos, por ejemplo, con la naturalidad con la que se ve el trabajo de una ONG. De hecho, en algunos países eso es así. Fíjese en que, por ejemplo, en Bélgica y en Francia se nos consulta, como a un agente social más, sobre asuntos de bioética, inmigración… El presidente de la UE, Durao Barroso, nos ha recibido oficialmente. Y eso nos gustaría que también ocurriese en España.


-Complicado, ¿no?

-Cierto. Antes de la Guerra Civil, nuestra obediencia tenía logias, por hablar de Andalucía, en Sevilla, Almería y Málaga. Todo eso quedó borrado con la represión franquista. Ahora, por fin, hemos abierto una logia en Sevilla, Luz de Al-Andalus. Es como volver a casa. Pero aún queda mucho por hacer para restaurar nuestro buen nombre. Un asunto importante en este ámbito es la recuperación de nuestros documentos de esa época, que están en Salamanca, con los demás legajos del Archivo de la Guerra Civil. Para nosotros es algo muy serio. Tenga en cuenta que cientos de nuestros hermanos fueron encarcelados y muchos, asesinados, en aquellos años: la masonería fue exterminada. Y ver ahora, expuestos en vitrinas como pantomimas en ese archivo los collares masónicos que llevaron esas personas es, sinceramente, un escarnio. Esas personas eran nuestra familia.


-Unas 30.000 personas en 60 países pertenecen a la Orden del Derecho Humano. Usted es su Gran Maestre. ¿Manda mucho?

-Pues, la verdad, no. Porque el gobierno en esta obediencia masónica no se basa en el poder, sino en la garantía de los valores en los que nos reconocemos. En caso de conflicto o discrepancias internas, se trata de velar por la armonía entre las personas y los valores. Respecto al poder exterior… Pues tampoco. Porque no tenemos posicionamiento corporativo alguno de tipo político. Quien tenga dudas, que se lea nuestra Constitución, es pública. Ah, y también nuestra web, www.elderechohumano.org, en español.


-Pero se les atribuye la paternidad de muchas cosas buenas y malas desde el siglo XVIII…

-Y a los judíos, y a los comunistas, y a los católicos… Ni siquiera reivindicamos la paternidad del Siglo de las Luces, la época de las revoluciones atlánticas… Es verdad que la masonería nació en ese ambiente, en ese contexto, formando parte de él, pero no es su origen. Hubo masones que tuvieron un gran protagonismo en determinados acontecimientos históricos. Otros, no. Entonces y ahora. Así ha sido en todas las épocas

(Diario de Cádiz, Alfonso Pedrosa / SEVILLA | Actualizado 06.02.2011 – 05:04)